Colecho en el hospital: se puede :)

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Hace poco leía la noticia de que una madre estaba recogiendo firmas para cambiar la normativa del hospital que no le dejó dormir con su hijo (podéis leer la noticia aquí). Entiendo perfectamente el sentimiento de esta madre que le lleva a enfrentarse a todo el que se ponga por delante con este tema, es una situación horrible por la que pasé cuando mi hijo tenía 7 meses.

Estuvimos toda una semana en el hospital y fue horrible, tanto por ver a mi hijo enfermo como el trato que recibimos. En el hospital de mi zona el área de pediatría está en la cuarta planta, y solo adivinas que allí hay niños por una pequeña “sala de juegos” con 4 juguetes retirados de alguna casa, y por el pequeño tamaño de sus camas. Las enfermeras tampoco ayudan a hacerte llevadera la estancia allí, yo pienso que a un profesional sanitario debe gustarle su trabajo, debe sentir la vocación de ayudar a las personas que lo necesitan y sobre todo deben tener empatía. Si tratas con niños yo lo multiplicaría por dos. Y como dice una muy buena amiga mía: “Si no te gusta tratar con gente, vete a la mina a picar”. Está claro que hay de todo, pero por desgracia nosotros en una semana vimos a más gente robotizada por su trabajo que profesionales con vocación. Que es verdad que vivimos una época de recortes y estamos todos de muy mala leche, pero no deberían pagarlos los pacientes.

Todo empezó cuando ingresamos en el servicio de urgencias, mi hijo tenía un resfriado muy fuerte y no respiraba bien. Le pusieron una mascarilla de oxigeno para ver si se recuperaba, el rato que pasamos intentando que no se quitara la mascarilla fue horrible, él tenía 7 meses y se la podía quitar con facilidad, y yo tenía que ponérsela porque sabía que era importante para que pudiese respirar mejor. Después de dos mascarillas y una hora y media infernal nos dicen que nos tenemos que quedar porque mi hijo no se recuperaba, a mi se me cayó el mundo encima pero ahí estuve sin separarme de mi hijo, hasta que me dicen que abandone la sala porque le tenían que poner la vía, que sin mi iba a ser mejor para él. ¿Cómo un bebé de solo 7 meses va a estar mejor sin su madre?. Insistí varias veces en quedarme pero me decían una y otra vez que saliera, me imagino que por la falta de sueño, las horas que ya llevaba allí y el bajón emocional que tenía encima, les hice caso y salí. El grito que escuché salir de mi hijo cuando le ponían la vía se quedó grabado en mi ser :(

Nos llevan a una habitación de la cuarta planta y allí nos encontramos una cuna solitaria, ya que no teníamos a nadie en la misma habitación. Durante el día no le di importancia a la cuna, mi hijo estuvo en brazos y si quería dormir un rato lo hacía en mi regazo y yo sentada en el nada cómodo sillón que tienen para los acompañantes. Pero empezó a caer la noche y la incertidumbre llegó a mi: ¿cómo vamos a dormir esta noche?. Si mi hijo no ha pisado una cuna nunca, no lo voy a poner ahí estando en un sitio extraño y con lo cerca que me necesita en estos momentos. Aprovechamos la visita de una enfermera que le mide la temperatura para preguntarle si sería posible poner una cama para mi hijo, ya que él no usa cuna. Se le escapa la siguiente pregunta ¿no os han preguntado abajo si queríais cuna o cama?. Le decimos que no y nos dice que al ser un bebé, pues lo mismo no puede elegir. Nos empezamos a poner nerviosos y antes de salir a reclamar de nuevo la cama respiramos y hacemos la pregunta de forma relajada y cortés: “Perdona, mi hijo necesita una cama, él nunca ha dormido en cuna y no queremos que esté toda la noche despierto y alterado”. La respuesta de una enfermera distinta: “Eso no va a poder ser, no hay camas disponibles”. A lo que yo le respondo que estoy dispuesta a dormir con mi hijo en una camilla con ruedas, que me da lo mismo con tal de poder estar juntos y mi hijo pueda descansar. Su mirada ya cambia y me dice: “Mira, tiene que dormir en cuna y ya está, te he dicho que no hay camas disponibles”. A lo que yo le respondí: “Mi hijo es un paciente y estoy pidiendo una cama, tiene el mismo derecho que cualquier otro paciente, y si no descansa no se va a poder recuperar, dame una hoja de reclamaciones”. Y al sonar las palabras mágicas (hoja de reclamaciones) se fue sin mirarme y en 10 minutos tenía una cama en la habitación de mi hijo.

¿Por qué los niños tienen menos derechos que los adultos?, ¿acaso son ciudadanos de segunda?. Me cabrea muchísimo la gente que actúa con los niños de una manera diferente, como que les importan menos sus sentimientos, sus derechos. Menos mal que ahí estamos los padres velando por el bienestar de nuestros niños. El tema del sueño quedó solucionado sin más altercados, creemos que la enfermera puso como motivo para darle una cama a mi hijo que era demasiado grande para la cuna, así que todas las enfermeras que entraban a visitarlo nos decían frases como: ¿Este es el niño tan grande que necesita una cama para él solo? No sabemos si lo decían de verdad (mi hijo ha sido un niño muy grandote desde bien pequeño) o con ironía.

El tema de los horarios y las medicinas también provocó algunas tensiones, los dos primeros días aceptamos los horarios sin rechistar, pero el tercer día nos dijo una amable enfermera a las 10 de la noche: Voy a ponerle ya la mascarilla y así si se queda dormido no le molestamos, y añadió, así yo veo la tele tranquilamente. El último detalle se lo podía haber ahorrado, pero vamos, nos vino de perlas que le adelantara la hora de ponerle la mascarilla porque siempre me tocaba despertarlo a las doce de la noche, lo pasaba fatal y después le costaba muchísimo dormirse porque estaba nervioso. A la noche siguiente, somos nosotros los que decidimos pedir la mascarilla a las 10 de la noche, ya que mi hijo había descansado mucho mejor la noche anterior. Pues nos dicen que imposible, que hay que cumplir los horarios, que no les está permitido hacer eso, etc, etc. Como ya llevábamos varios días y estábamos cansados de tanta desfachatez, le dije directamente que una compañera suya la noche anterior lo había hecho para poder ver la televisión, que ya estaba cansada de que no se tuvieran en cuenta los derechos de mi hijo como paciente, dicho esto se marchó y volvió con las mascarilla.

No les puse una queja porque después de muchas peleas conseguí lo que pedía, pero cada vez que tenía que hablar sentía que me chocaba contra un gran muro. El muro de los derechos de la infancia que son vulnerados cada minuto, me hicieron sentir lo injusto que es ser un niño hoy en día, lo que tienen que luchar por hacerse oír, por ser considerados ciudadanos de segunda.

¿Has pasado por esta experiencia?, ¿trataron a tu hijo como lo harían con un adulto?. Aprovecha este espacio para contar tu experiencia.

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5 comentarios

  1. Pingback: Día Universal del Niño | Siénteme

  2. Xênia   •  

    Lo de no tener camas no cuela.. Con hospitales que cierran plantas enteras, lo que sobran son camas… cualquier cama de una de las plantas cerrada vale… lo que pasa qué segun qué cosas sorprenden, y los humanos somos un poco imbéciles cuando nos presentan cosas ‘raras’.

  3. Sara   •  

    A mi me pasó algo parecido. Cuando mi hijo tenia 3 meses lo ingresaron en el hospital de Elda (supongo que el mismo que el de tu hijo) por una infección de orina. Tampoco me dejaron estar con el cuando le pusieron la vía y de camas ni hablar. Estubimos una semana ingresados en una habitación minúsculas en la que solo cabía una cunita y un sofá (que mas bien era una maquina de tortura). Al darle pecho estaba todo el día con el ( y si le diera biberón tb me hubiera quedado pero bueno), dormiamos los dos en ese “sofá” como podíamos. Una de las noches que ya no podía mas dormi tirada en el suelo, cuando vino la enfermera lo único k m dijo fue: tu verás. Otra de las enfermeras m preguntaba cuando comía y yo le dije que le daba pecho a demanda y ella m contesto que eso no podía ser, que lo estaba haciendo fatal que eran 10 minutos de cada pecho cada 2-3 horas y yo le conteste que eso estaba desfasada y que se informara mejor. Se fue de la habitación. Al llegar el fin de semana muchas habitaciones con cama quedaron libres y les dije si por favor me podían cambiar. Directamente me ignoraron.

    • María del Mar   •     Author

      Sara como me duele y avergüenza tu historia, ¿es que estamos rodeados de gente sin escrúpulos? Ese tipo de profesionales deberían cambiar de trabajo puesto que lo suyo no es tratar con gente y menos con bebés!! Ojalá les hubieses puesto una hoja de reclamación porque es la única forma de cambiar las cosas…Yo solo con la amenaza conseguí dormir junto a mi hijo y a día de hoy haría lo mismo. El tema de la lactancia ya es caso a parte, parece mentira que con todo lo que hay escrito sigan con lo de los 10 minutos…otro insulto más para su trabajo.
      Espero que esta situación no sea habitual en el hospital de nuestra zona, aunque lo dudo.
      Un saludo y muchas gracias por comentar :)

  4. Naikari25   •  

    Desde mi punto de vista, no creo que solo se vulnere los derechos del niño en un hospital, creo que también nos pasa a los adultos que no se nos respeta en el hospital porque llevan un horario muy estricto y todo debe ser a su manera, pero creo que lo llevamos mejor ( o pasamos más). ´Por tu hijo mueves el mundo, haces cosas que por ti no las harías y creo que las que trabajan con niños deberían tener más sensibilidad. Si no te gustan los niños, ¡cambia de especialidad!
    Cuando no tenía ni un mes, estuvo mi segunda hija hospitalizada en observación. Directamente van a la cuna, no te dan opción y a nosotras, las madres, un incómodo sofá. En ese sentido, yo no me opuse, ya que estaba con ella la mayor parte del tiempo encima, que era la única manera en que se calmaba.
    Lo que si nos dio problemas, es que no podía dejar al bebé al cuidado de una enfermera ni un minuto, y no le dejaban subir a mi marido con la otra hija (que pensábamos dejarla fuera en la zona de juegos) para hacernos cambio, y en esta ciudad, solo estamos él y yo. El caso, es que no podía irme a desayunar, ni a comer… Después de un rato discutiendo, se quedaron con el bebé los dos minutos que me costó a mi bajar y a él subir, y lo mismo después.
    Si solo estamos él y yo, ¿Cómo ibámos a hacerlo si no?
    Un beos

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