La importancia de escuchar y observar a los niños

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Esta tarde he vivido una situación con mi hijo que me ha hecho reflexionar sobre lo importante que es observar su comportamiento, saber escucharles y que se sientan escuchados. Cuando un niño tiene un comportamiento que no nos gusta debemos prestar atención al por qué de ese momento incómodo con nuestro hijo. Ese comportamiento puede deberse a un malestar del niño por alguna causa (cansancio, sueño, nervios, sobre estimulación, alguna molestia física), debemos prestar la máxima atención en lo que nos quiere decir el niño teniendo ese comportamiento y hablar con él (dependiendo de la edad) sobre lo que está sintiendo en esos momentos.

También puede incomodarnos un comportamiento de nuestro hijo porque actuando así nuestro niño interior se remueve y saca emociones escondidas que debemos reconocer para ser conscientes de cómo vivimos esa situación cuando éramos pequeños. Esto es muy difícil de reconocer y hay que hacer un trabajo diario para que los sentimientos de nuestro niño interior no se interpongan en nuestro día a día.

La situación de la que os voy a hablar ha ocurrido en medio de un teatro con más de 400 personas durante un concierto de banda. Mi marido toca en una banda de música y solemos asistir a todos los conciertos que realizan en nuestra población, hoy mi hijo de dos años y medio no había dormido siesta con lo cual yo iba un poco alerta sabiendo que podría sentirse incómodo debido al cansancio. Desde que hemos llegado no ha sido capaz de estar sentado ni un momento (cosa que en los demás conciertos ha hecho de buen grado) y en cuanto ha empezado el concierto no paraba de correr de un lado a otro, quería salir y entrar de la sala continuamente, se ha tirado al suelo para llorar un par de veces (esto suele hacerlo cuando se siente desbordado emocionalmente o no sabe expresar con palabras lo que le pasa) y hasta se ha puesto a gritar. Lo primero que he hecho ha sido mantener la calma (de nada me hubiese servido perder la paciencia y ponerme a gritar, la verdad) y ofrecerle salir un poco a la calle para correr y jugar conmigo a ver si así se le pasaba un poco la ansiedad que estaba sintiendo. Lo hemos hecho pero al volver al recinto la cosa ha continuado igual, he decidido hablar con él y le he dicho: “Nos vamos a ir a casa porque veo que no te encuentras bien aquí” y él me ha contestado: “vale”. Pensaba que esa idea no le iba a gustar nada y explotaría con una rabieta pero no ha sido así, he sabido ver que no se encontraba bien y él al escucharlo de mí también lo ha reconocido.

Es increíble la capacidad que tienen los niños para abrir y reconocer sus emociones cuando un adulto lo acompaña en ese camino. Por supuesto que tengo días en que no estoy tan inspirada y no sé cómo procesar otras situaciones, pero hoy he sabido observar a mi hijo, reconocer lo que necesitaba y él se ha sentido escuchado y sobre todo respetado en un momento de desborde emocional.

¿Os habéis encontrado en este tipo de situaciones? ¿cómo soléis actuar?

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