Período de adaptación en una escuela infantil sin lágrimas

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Como os he comentado en otros post, mi hijo empezó a ir a una escuela infantil el pasado mes de marzo. Elegimos este centro por las instalaciones (cuenta con un amplio patio repleto de juguetes donde los niños juegan muchísimo), la confianza que me transmitieron las chicas que trabajan allí y por el período de adaptación. Cuando hablamos con ellas nos contaron que el objetivo era que el niño se integrase en el aula, y la verdad que esa palabra me gustó mucho más que la que se suele usar para estos casos que es: adaptación. Para mí la adaptación es habituarte o acostumbrarte a un cambio, y cuando hablamos de algo con período de adaptación es porque ese cambio que se va a producir es a peor. Así que puedo decir que si este período lo viven como una integración los niños no necesitan llorar y pasarlo mal para “adaptarse” a un nuevo y desconocido entorno.

Este nuevo concepto de “integración en el aula” me gustó muchísimo y fue clave para que mi hijo vaya así de contento a su cole. Revisando las notas que tomé durante las primeras semanas me doy cuenta de que los primeros días casi ni quería entrar al aula, tan solo quería pasar el rato conmigo en el patio, jugando él y yo. La educadora salía cada día con algo nuevo y así motivar a mi hijo para que pasara dentro del aula. Una vez dentro vigilaba que estuviera cerca de él puesto que era un entorno desconocido y no se sentía seguro allí, no interactuaba con ningún niño pero sí prestaba atención a lo que decía la educadora.

Durante unos días casi no necesita mi presencia allí y en 10 minutos es capaz de despedirme feliz, aunque después de un fin de semana (es decir, que está varios días sin ir) ya en casa nos dice que no quiere ir, que prefiere quedarse en casa como antes. Intentamos explicarle que la situación ha cambiado y que ahora los papás deben trabajar más horas fuera de casa, le acompaño yo al cole y le cuesta entrar al aula porque prefiere quedarse en el patio jugando pero una vez lo hace se queda genial. Durante las 2 primeras semanas se queda alrededor de 2 horas cada día y al observar que está bien allí ampliamos el horario a 4 horas (que es el tiempo total que va a estar allí).

Muchos padres que me veían esperar en el patio a que quisiera entrar en el aula durante los primeros días se quedaron alucinados con su adaptación. Y es que no hay nada mejor que observar a tu hijo y ofrecerle lo que necesita en cada momento, sobre todo cuando lo que necesitan es TIEMPO. Es muy importante respetar sus ritmos y necesidades.
Espero que este pequeño resumen te haya sido de utilidad y puedas asistir a un centro donde la figura del acompañante sea importante para los primeros días de escolarización.

Photo Credit: Reina Cañí via Compfight cc

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6 comentarios

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    • María del Mar   •     Author

      muchas gracias por tu aportación! tienes razón, se puede hacer de forma diferente, tan solo tienen que poner de su parte los centros 😉

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